viernes, 13 de noviembre de 2015

LA SOLEDAD QUE TRAE APAREJADA EL VELAR SOLO POR UNO MISMO




CAPITULO 3.

LA SOLEDAD QUE TRAE APAREJADA EL VELAR SOLO POR UNO MISMO.


De jóvenes ambicionamos el éxito por el éxito mismo.

Queremos medir nuestra propia capacidad.

Eclesiastés al principio se dedico a ganar dinero porque era inteligente y ambicioso, y eso es lo que hace la gente con ambiciones.

Eclesiastés 2.4-8.

Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas;
me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto.
Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.
Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.
Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.

Da la impresión de haber logrado todo lo que puede anhelar un hombre.

Es sumamente rico e inteligente.

Si el objetivo de nuestra vida es ganar, por fuerza tendremos que ver a los demás como competidores, como una amenaza contra nuestra felicidad.

Para que nosotros ganemos ellos tienen que perder.

El fracaso del prójimo se vuelve entonces un ingrediente indispensable para nuestro triunfo.

La persona que se empeña en triunfar comprueba que debe oponerse siempre a los demás.

Si el asciende los otros deben caer y esta actitud tiene sus consecuencias.

Vemos en la Biblia que el pecado de idolatría no es solo reverenciar estatuas.

También lo es considera el trabajo de tus manos como si fuera  divino, el adorarte a ti mismo como fuente del valor y la creatividad.

Un comentarista nos explica, cuando el segundo mandamiento nos dice: “No te harás un ídolo” , eso no significa; “No harás un ídolo para ti” sino mas bien: “ No harás de ti mismo un ídolo”. No te conviertas en objeto de adoración creyendo que tienes poder para dominar el mundo y a las personas que lo habitan.

Un ser humano aislado, no es un ser humano. No Podemos ser verdaderamente humanos en soledad.

Las virtudes que nos humanizan solo surgen de la forma en que nos relacionamos con nuestros semejantes.

La biblia nos muestra dos rostros del Todopoderoso.

A veces nos presenta al Dios autoritario, el Dios del poder, que destruye Sodoma, que envía plagas sobre Egipto, que parte las aguas del mar rojo.

En otras ocasiones es un Dios tierno de amor, que visita a los enfermos y lleva una voz de aliento a los sometidos.

A veces percibimos más el poder de Dios que su amor.

Jeremías 2:2.

Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.

Jeremías 2:31.


!!Oh generación! atended vosotros a la palabra de Jehová. ¿He sido yo un desierto para Israel, o tierra de tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Somos libres; nunca más vendremos a ti?

(RESUMEN DEL LIBRO CUANDO NADA TE BASTA- HAROLD S. KUSHNER)

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