miércoles, 18 de noviembre de 2015

"PERO EL INSENSATO DEAMBULA EN LAS TINIEBLAS"




CAPITULO 6.

"PERO EL INSENSATO DEAMBULA EN LAS TINIEBLAS"

La facultad de discernir ha sido siempre la mayor gloria del hombre, definida por los filósofos desde la época de Aristóteles como aquello que nos diferencia de los animales.

Solo el hombre puede utilizar su mente para fabricar maquinas, para modificar el ambiente que lo rodea, para escribir libros o sinfonías.

Pero por otra parte sabemos que la razón tiene sus límites.

Eclesiastés que se había vuelto demasiado viejo y cínico para una vida de placer, se volcó a la filosofía en el afán por hallar el sentido de la existencia y llego a entender la vida pero no a vivirla.

Leyó todos los libros, escucho todas las disertaciones y lo que aprendió fue que el sentido de la vida no se encuentra en la filosofía.

La esencia de la sabiduría consiste en conocer los límites de la inteligencia humana,  en tener un sentido de veneración por los oscuros confines de la realidad en donde la razón no puede penetrar.

Sigmund Freud nos hace notar que a lo mejor creemos obrar según criterios lógicos, pero que probablemente hacemos las cosas por motivos que no alcanzamos a comprender.

Eclesiastés se propuso poner a prueba la veracidad del proverbio que había oído toda su vida.

“El sabio tiene ojos en la cabeza pero el insensato deambula en las tinieblas”

Su deseo era confirmar que era la verdad, saber a ciencia cierta que es mejor ser sabio que insensato, instruido que ignorante.

Necesitaba convencerse de que en la erudición encontraría la llave de la vida, que el destino de los incultos era errar eternamente sin rumbo.

Pero llego a la conclusión de que si el sabio tiene ojos para ver, lo que es la escasa utilidad de su sabiduría.

Tal vez haya comprobado que las personas inteligentes suelen cometer insensateces.

Eclesiastés no parece haber perdido nunca la fe en la razón.

Pero parecería que dijera: “Lo he aprendido todo. He llegado hasta donde me puede transportar la razón, pero no me basta. Necesito mas.

Necesito esa clase de verdad que no proporciona la razón, pero soy un hombre racional, lógico y no se donde hallarla.

Cuando los médicos y filósofos me hablan de la vida y la muerte, encuentro un gran sentido en sus palabras.

Pero entonces ¿Por qué sigo teniendo tanto miedo a morir y desaparecer?

La mente humana es grandiosa, quizá la prueba más irrefutable de la mano de Dios en el proceso de la evolución.

La mente humana ha inventado remedios y corazones artificiales para prolongar la vida.

Pero tiene sus límites. Hay interrogantes incluso algunos de los mas fundamentales que es incapaz de responder.

Como dijera Pascal: “El corazón tiene sus razones, que la razón no alcanza a comprender”.


(RESUMEN DEL LIBRO CUANDO NADA TE BASTA- HAROLD S. KUSHNER)

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